domingo, 13 de junio de 2010

Y Tú... su amalgama.


¿Cómo me rescatas con tanta simplicidad, meses buscándolo y lo logras en un abrazo? ¿O será acaso que ya es el momento?...No lo se, pero creo saberlo y me da pánico, Si!, sin duda es el miedo, miedo que no nace de la nada y sin embargo nace de mi.

Tanta espera me desvaneció ...Oh dulce y amargo sentimiento! no puedo negar que fue una espera sin esperanza, me rendí y a-corte mis alas , no quise volar y para serte franca aun no quiero volar de ahí que no lo enfrente, le temo con tanta pasión, que mentirme es mi opción, mejor opción.

Aunque no sea evidente, debes verlo. Creámonos y cree-monos. Debo vomitar/ Debo contener... optare por el equilibrio. RUIDO-hacen ruido/mucho/ estas invenciones. SI!!
Construiré un inventario con todas las palabras apagadas, todos los signos escondidos y estos adioses de hace nunca. Ni inocentes ni culpables. Hay tantas realidades que ninguna se me presenta, solo me asiste esta imagen que aparte de ser creada, esta en mis palabras... Si. Ahí!

Siempre son pocos. Siempre es menosmás y siempre el mismo cuerpo. Hasta el suspiro.

Siempre tú y sola yo. Soledad/Asistencia, hipocondría. Sentimiento ya mustio, sentimiento escondido, eternamente vivo/eternamente muerto. Un órgano que no pudo escapar, extrañes en lo extraño de extrañarte. Convencionalmente rehúye mi necesito.

Después y con todo, es solo un sueño. El mejor/El peor. Tu mirada disfrazara siempre la comodidad de mi almohada. Me acompaña no me sustenta, me abraza no me apoya. Mis manos duelen en los bolsillos, el mismo dolor de mi boca cerrada, de mis gritos vacíos…Cobarde. Cobardía que te amo, cobardía que te odio, son análogos. Recoge tu imagen, estaría intacta si no fuese porque las brisas siempre duelen/siempre/muy siempre/. Mi presente enredadera. ¿ Recordás ?...

-( Silencio)

- Por que sabes y si, si no sabes no importa*…Yo lo sé. Yo lo siento tanto/tan/ corta mi cuerpo, escapa de mí hablar… Buscare el equilibrio. No olvides temblar.

Miedo/ Mucho miedo/. Ten (me) Miedo. Aunque la sorpresa siempre será mi alegoría.

La realidad se escapa …Y tú, su amalgama.

Tu espalda siempre sera evidente. Mis ojos lo sienten igual que mis manos.

viernes, 11 de junio de 2010

Mi presente-enredadera.


Salvo que sufro de lectura simultanea
Solo tú puedes comprenderme
Partes de la existencia de mi complemento...
De ahí que tus posibilidades
jueguen todas sus opciones o al menos una
en todas mis pretensiones de despegarme.

De mas, por tanto, decir, silenciar, gritar
este llamado no se sustenta en el silencio de mi soledad
sino, si, no, en el eterno dinamismo de este TÚ y YO.

Después y con todo, es el mismo hilo.
siempre la carne nos descompensara.
Escucha este silencio
que mis gritos ensordecerán hasta tu alma
C-U-A-N-D-O D-E-J-E D-E C-O-N-T-E-N-E-R-ME
El cuerpo revelara la melancolía que esconde nuestra mirada.
El mustio sentimiento que esconden nuestros suspiros sera revelado.

Si supieras la realidad, si al menos llegaras a comprenderlo...
Sufrirías la compasión al fin, con fin, sin fin... de todos esos "TE AMO" que transgredían convenientemente aquel... "Te necesito".
No te pierdas en mi hoy
evidentemente ya no los grita. Solo no los grita.

Si escucharas mi caminar
reconocerías en aquella veta de huella.
Toda la verdad que este silencio pretende gobernar.

Aún no es hoy.


Esta es mi táctica
.

.


.
Quien escribe, mi estrategia.




Efímero.


Lo que ahora tienes en las manos, lo que piensas, lo que has perdido, lo que no, lo que deseas, lo que jamás tendrás.
Mi cuerpo completo, el de él incompleto, el tuyo quizá herido, los ojos dispares, la perfección carnal, la imperfección bella, las comparaciones odiosas, el toque mágico de lo que ves con mirada mundana, que esconde la verdadera esencia del ser.
Mis palabras tristes, las palabras alegres, los libros buenos, los malos, los que se estudian y los que se queman.
La persona que se va, la que espera, la que ya se fue, aquel que renace, el doliente que jamás obtiene y el que perdió la vida soñando.
Los que pueden lograr, los que envidian, los que bendicen, los que jamás llegarán.
Los que hoy comen y mañana morirán de hambre, los que no tienen nada y mañana seguirán igual.
Los pobres de alma y ricos en billetes, los ricos en oro, los ricos en dones.
El lugar donde Dios ríe, y donde el hombre llora; la esquina de la vida, donde se pierde la inocencia, el mar donde se ahogan los deseos.
El amor que llega, el que se fue, el que murió y el que jamás querrá ser herido.
Los que ven a Dios, los que se creen ángeles, los que oran y piden, los que no rezan y obtienen igual, un camino hacia el Buen Dios que desconozco, los buenos y malos, los que hieren y los que sanan.
El viento, el mar, el frío y una noche solitaria, para después ver el sol nuevamente.
La angustia de no tener, o la maldición de tener todo. La soledad tan temida y la ansiedad por estar solo.
Los que mienten por bondad o maldad, y los que se mienten a sí mismos.
La fábrica de ilusiones, las esperanzas heridas, el sueño que eleva el alma y embriaga de día y de noche.
El cuerpo que tienes entre manos, el cuerpo que jamás tocarás, el beso que doy, y el que jamás me darán.
Tu padre sentado a la mesa, y tú negando sus palabras; y yo, rezando a Dios, por hablar un segundo con el mío con un poco de atención. Mi madre a mí lado contando los días que pasan; y tú, llorando a la tuya por que la extrañas.
Lo que recuerdas y lo que no vale la pena recordar, lo que te hace reír cuando tu mente vaga en el pasado, y lo que te hace disgustar.
La mascota que prefieres, el animal que odias, el terror al animal más común, y la admiración por el más abominable.
El consejo que me dieron, el consejo que no llegó a tiempo, las palabras expresadas en el momento exacto, y las que aún retumban en tus oídos.
Mirando como pasan los años, quizá tú acariciando a tu mascota y a tu amor, yo queriendo navegar en los mares y perderme por ahí; aquel, soñando con lo tuyo, y el que tiene lo mismo que tú, deseando lo mío.
El amor, el engaño, el dolor, y la alegría.
Un día querer morir, o querer renacer... y después de eso nuevamente la vida; y al momento de cerrar los ojos, es cuando te das cuenta, que todo es efímero.