miércoles, 29 de septiembre de 2010

Eso es romántico. Confesé.


De pronto una brisa y el recuerdo, no se como lo haces, no se si eres tu o esa belleza que deslumbra en tu umbral penoso y espantanoso sentimiento en donde siempre floreces y viceversa. Es cierto (me digo como argumento) no existes y yo solo consigo pretextos para seguirte venerando. Hoy, como todas las noches, te apareciste con esa prisa que te caracteriza, esa que inmuniza cada una y todas mis sensaciones, esa que de un solo suspiro me deja sin aliento y devuelta y revuelta en esa realidad de la que escapo como lo cobarde que soy…como siempre lo he sido. Mis esquemas vueltos cenizas y tu te me escapas entre los dedos, suelo creer que es solo un mal sueño y, Hay de mí! esas veces en que no logro dejar de ser sonámbula repitiendo una y mil veces, casi como oración, “por la mañana siempre sale el sol” … Tal ves mañana, quizás hoy, logre verlo sin siquiera pretenderlo y estos cuarteles solo sean la cárcel de este sentimiento que hoy te vuelve a escribir.

Simulacros, espasmos. Páramo, Flemática.

Sin ir mas lejos, soy victima pasiva de mi propia pregunta, dialogo inofensivo (al menos eso creí) en donde daba argumentos que fuesen completamente validos para mi y que de una u otra forma esparcían en palabras el vacío de mi propia respuesta.

-No se, yo creo que se trata de compañerismo…

-Eso es romántico, confesé.

(Silencio necesario)

Continúe insistiendo en una respuesta, tarde o temprano sabia que venia ese ¿Y para ti? creí el tiempo ayudaría en mi réplica y mas que concretar el acertijo termine respondiendo un ¡Hola! De esos que te rescatan cuando más lo necesitas. Es claro, el tema quedo ahí, ni a ella le interesaba mi respuesta ni yo quería torturarme más. El dialogo concluye en el “cuídate, nos vemos”, como todos nuestros simulacros, en cambio yo, busco y busco en mi experiencia y aun no encuentro tal respuesta. Podría ir y aventurarme en un diccionario, en poemas, cuentos y de seguro hallaría respuesta, de hecho existen infinitudes de definiciones que se adecuan al concepto. Hasta ayer tenia al menos 100 palabras que se aproximaran a la significación, hoy es claro…solo me queda el suspiro, pero en cuanto a mi experiencia no logro mas que inventar.

Solo eso. Solo tocarnos con la mirada para después partir cargando nuestra costra de soledad. Autómatas.

Por ello, ¿Qué es el amor?.

domingo, 13 de junio de 2010

Y Tú... su amalgama.


¿Cómo me rescatas con tanta simplicidad, meses buscándolo y lo logras en un abrazo? ¿O será acaso que ya es el momento?...No lo se, pero creo saberlo y me da pánico, Si!, sin duda es el miedo, miedo que no nace de la nada y sin embargo nace de mi.

Tanta espera me desvaneció ...Oh dulce y amargo sentimiento! no puedo negar que fue una espera sin esperanza, me rendí y a-corte mis alas , no quise volar y para serte franca aun no quiero volar de ahí que no lo enfrente, le temo con tanta pasión, que mentirme es mi opción, mejor opción.

Aunque no sea evidente, debes verlo. Creámonos y cree-monos. Debo vomitar/ Debo contener... optare por el equilibrio. RUIDO-hacen ruido/mucho/ estas invenciones. SI!!
Construiré un inventario con todas las palabras apagadas, todos los signos escondidos y estos adioses de hace nunca. Ni inocentes ni culpables. Hay tantas realidades que ninguna se me presenta, solo me asiste esta imagen que aparte de ser creada, esta en mis palabras... Si. Ahí!

Siempre son pocos. Siempre es menosmás y siempre el mismo cuerpo. Hasta el suspiro.

Siempre tú y sola yo. Soledad/Asistencia, hipocondría. Sentimiento ya mustio, sentimiento escondido, eternamente vivo/eternamente muerto. Un órgano que no pudo escapar, extrañes en lo extraño de extrañarte. Convencionalmente rehúye mi necesito.

Después y con todo, es solo un sueño. El mejor/El peor. Tu mirada disfrazara siempre la comodidad de mi almohada. Me acompaña no me sustenta, me abraza no me apoya. Mis manos duelen en los bolsillos, el mismo dolor de mi boca cerrada, de mis gritos vacíos…Cobarde. Cobardía que te amo, cobardía que te odio, son análogos. Recoge tu imagen, estaría intacta si no fuese porque las brisas siempre duelen/siempre/muy siempre/. Mi presente enredadera. ¿ Recordás ?...

-( Silencio)

- Por que sabes y si, si no sabes no importa*…Yo lo sé. Yo lo siento tanto/tan/ corta mi cuerpo, escapa de mí hablar… Buscare el equilibrio. No olvides temblar.

Miedo/ Mucho miedo/. Ten (me) Miedo. Aunque la sorpresa siempre será mi alegoría.

La realidad se escapa …Y tú, su amalgama.

Tu espalda siempre sera evidente. Mis ojos lo sienten igual que mis manos.

viernes, 11 de junio de 2010

Mi presente-enredadera.


Salvo que sufro de lectura simultanea
Solo tú puedes comprenderme
Partes de la existencia de mi complemento...
De ahí que tus posibilidades
jueguen todas sus opciones o al menos una
en todas mis pretensiones de despegarme.

De mas, por tanto, decir, silenciar, gritar
este llamado no se sustenta en el silencio de mi soledad
sino, si, no, en el eterno dinamismo de este TÚ y YO.

Después y con todo, es el mismo hilo.
siempre la carne nos descompensara.
Escucha este silencio
que mis gritos ensordecerán hasta tu alma
C-U-A-N-D-O D-E-J-E D-E C-O-N-T-E-N-E-R-ME
El cuerpo revelara la melancolía que esconde nuestra mirada.
El mustio sentimiento que esconden nuestros suspiros sera revelado.

Si supieras la realidad, si al menos llegaras a comprenderlo...
Sufrirías la compasión al fin, con fin, sin fin... de todos esos "TE AMO" que transgredían convenientemente aquel... "Te necesito".
No te pierdas en mi hoy
evidentemente ya no los grita. Solo no los grita.

Si escucharas mi caminar
reconocerías en aquella veta de huella.
Toda la verdad que este silencio pretende gobernar.

Aún no es hoy.


Esta es mi táctica
.

.


.
Quien escribe, mi estrategia.




Efímero.


Lo que ahora tienes en las manos, lo que piensas, lo que has perdido, lo que no, lo que deseas, lo que jamás tendrás.
Mi cuerpo completo, el de él incompleto, el tuyo quizá herido, los ojos dispares, la perfección carnal, la imperfección bella, las comparaciones odiosas, el toque mágico de lo que ves con mirada mundana, que esconde la verdadera esencia del ser.
Mis palabras tristes, las palabras alegres, los libros buenos, los malos, los que se estudian y los que se queman.
La persona que se va, la que espera, la que ya se fue, aquel que renace, el doliente que jamás obtiene y el que perdió la vida soñando.
Los que pueden lograr, los que envidian, los que bendicen, los que jamás llegarán.
Los que hoy comen y mañana morirán de hambre, los que no tienen nada y mañana seguirán igual.
Los pobres de alma y ricos en billetes, los ricos en oro, los ricos en dones.
El lugar donde Dios ríe, y donde el hombre llora; la esquina de la vida, donde se pierde la inocencia, el mar donde se ahogan los deseos.
El amor que llega, el que se fue, el que murió y el que jamás querrá ser herido.
Los que ven a Dios, los que se creen ángeles, los que oran y piden, los que no rezan y obtienen igual, un camino hacia el Buen Dios que desconozco, los buenos y malos, los que hieren y los que sanan.
El viento, el mar, el frío y una noche solitaria, para después ver el sol nuevamente.
La angustia de no tener, o la maldición de tener todo. La soledad tan temida y la ansiedad por estar solo.
Los que mienten por bondad o maldad, y los que se mienten a sí mismos.
La fábrica de ilusiones, las esperanzas heridas, el sueño que eleva el alma y embriaga de día y de noche.
El cuerpo que tienes entre manos, el cuerpo que jamás tocarás, el beso que doy, y el que jamás me darán.
Tu padre sentado a la mesa, y tú negando sus palabras; y yo, rezando a Dios, por hablar un segundo con el mío con un poco de atención. Mi madre a mí lado contando los días que pasan; y tú, llorando a la tuya por que la extrañas.
Lo que recuerdas y lo que no vale la pena recordar, lo que te hace reír cuando tu mente vaga en el pasado, y lo que te hace disgustar.
La mascota que prefieres, el animal que odias, el terror al animal más común, y la admiración por el más abominable.
El consejo que me dieron, el consejo que no llegó a tiempo, las palabras expresadas en el momento exacto, y las que aún retumban en tus oídos.
Mirando como pasan los años, quizá tú acariciando a tu mascota y a tu amor, yo queriendo navegar en los mares y perderme por ahí; aquel, soñando con lo tuyo, y el que tiene lo mismo que tú, deseando lo mío.
El amor, el engaño, el dolor, y la alegría.
Un día querer morir, o querer renacer... y después de eso nuevamente la vida; y al momento de cerrar los ojos, es cuando te das cuenta, que todo es efímero.

domingo, 9 de mayo de 2010

Es un tema energético.



Es tan simple como comprender lo que sigue, así es, lo sé. La vida consiste en vivirla, es una constante “lucha”[1] en donde el rendirte es tan necesario como ser victorioso, puedes ser aquel mártir de la existencia y no-existencia, como puedes estar inerte en el espacio cosmogónico de tu realidad. Comprender mis contemporáneos, amigos y fugitivos, que se trata de un gran juego de astucia y mucho dinamismo. Entiéndase desde un Atari, Nintendo, Súper Nintendo, Play, etc. cada uno de vosotros traéis contigo y consigo cierto nivel de energía (generosamente lleno) con el que tienes que subsistir, andar, vivir y solo vivir, así es como armamos y des-hacemos nuestras relaciones anímalesticas y espirituales, necesarias e innecesarias, donde nuestra reciprocidad varía y/o oscila en el vaivén de nuestra existencia, en el sentido trágico de la misma, en la caída de los meta relatos, la muerte de Dios, etc. Ahora bien, vamos constantemente y de manera permanente cediendo y obteniendo energía pero llega un momento en que se acaba y apaga, he ahí nuestra muerte. Esta muerte va mucho más allá que la finitud de la realidad de nuestro cuerpo, perdemos nuestra energía y ahí volvemos a nacer pero ¿Cuándo?, esto ocurre, amigos míos, cuando perdemos nuestra voluntad, nuestro poder, cuando las relaciones que construimos dejan de ser ficticias y como los vampiros chupan todo nuestro ser, cuando tu amado/amada gana la batalla, cuando la sociedad te absorbe y te aísla como un verdadero animal, cuando dejas tu racionalidad y actúas en y desde el Eros y Tanatos de tu simple y vulgar existencia. Ahí, recién ahí, vives, ahí tienes que sufrir, SUFRIR, hundirte en tu soledad que es sin duda tu mejor aliado, acércate a tus amigos y amados o huye si no renuevan tu energía, tal como lo dice Nietzsche:

“¡Refúgiate, amigo mío, en tu soledad! Te veo aturdido por las estridencias de los grandes y dejado maltrecho por los aguijones de los mediocres.

El bosque y la roca saben acompañar dignamente tu silencio. Semeja de nuevo el árbol frondoso que amas: mudo y alerta levántase sobre el mar.

Donde termina la soledad empieza la plaza; y donde empieza la plaza, empiezan también las estridencias de los grandes comediantes y los zumbidos de las moscas venenosas.

En este mundo, las mejores cosas no valen nada si no viene uno a ponerlas en escena. Grandes hombres llama la gente a los que las ponen en escena”.[2]

Este estado es el que regenera tus latidos, se aferra a recuerdos, a futuros y variados encuentros y des-encuentros en el mundo que nos a tocado por vivir, pero ojo, tienes que sufrirvivir, recuperar toda la energía, recién ahí volverás a nacer para luego volver a morir, es un ciclo, siempre haz de volver al principio hasta que el retorno lo pierdas por completo, cuando se apague tu luz y el latir deje de lado tu cuerpo en esa muerte tan común a todos, a los animales y nosotros.

Pocos, y muchos son capaces de darse cuenta de esta otra realidad, grandes pensadores lo han entendido y de seguro no tolerarían esta agonizante actualidad y tuviesen que escapar a su realidad o se hubiesen rehusado a entablar relaciones de reciprocidad[3] mercantilista como aquellas que florecen en nuestro tiempo. Aunque, creo yo, estarían en el mismo juego, cediendo, rescatando, absorbiéndose los unos a los otros, después de todo mientras mas cerca del cielo se llega, mas hondo se ha de caer. Aquellos que brindan con Dios y duermen con sus demonios me han de comprender.

El común de la gente, aquellos que no dedican el tiempo a sus pensamientos, ellos nunca pierden energía, tampoco ganan energía ni mucho menos una batalla, ellos que son muchos y ninguno, tienen una esencia (por nombrarle) que es vida-muerte, así de ninguna otra manera, no hay separación, no hay un sufrimiento ni una re-generación están sumergidos en la ínfima finitud de la realidad, para aquellos no vale decir “Desde el momento en que nacemos comenzamos a morir”[4]. No existe momento alguno, ningún estado, ninguna debilidad, solo su natural condición (vivomuerto).

Aquí esta la Ética, en estos conflictos que nos hacen ceder y recuperar energía, en ponerse a pensar; en contemplar nuestro imaginario; en perdernos y rescatarnos de los brazos de otros; en amar y odiar. A veces hay que dar la cara a lo que amas, con odio y desprecio… por ahí el Zaratustra dice: “El hombre del conocimiento debe no solamente saber amar a sus enemigos, sino también saber odiar a sus amigos”. . La vida siempre es vida, aunque sea la más mísera a los ojos del humano, es vida, y si es vida se vive. ¿Y vivir, en qué consiste? No puedo asegurarles nada, pero creo que se trata de luchar. Y si se trata de luchar, no se puede luchar con aquello que no existe o que no se puede probar su existir. Por eso mi pelea no es para con Dios, ni con especulaciones, a mí me pudre la vida misma, y contra ella peleo, viviendo.

Eso entiendo, eso vivo, lo sé y no suelo ser impulsiva. ¿Será necesaria una interdisciplina, la Bioética[5], etc. solo como significativo/representativo de nuestro actuar?. Sin duda.

“Esta obra no es un lindo ensayito. No es, ni puede ser, cosa remirada y relamida. Hay que luchar sin tregua contra la chapucería intelectual.”[6]


[1] (Del Lat. lucta). Esfuerzo que se hace para resistir a una fuerza hostil o a una tentación, para subsistir o para alcanzar algún objetivo. La que uno mantiene consigo mismo.

[2] De las moscas en la plaza. Así habló Zaratustra. Nietzsche Frederic.

[3] Entiéndase desde la conexión entre Ladriere y Kant, Juicio Moral – Sentido Moral (respectivamente), la intención Ética que se presenta en nuestros actos morales y en dichos autores.

[4] El espejo y la palabra. Pág. 56. Jaime Valdivieso. Editorial Planeta Chilena S.A. 1997.

[5] “Espacio de interpelación que se hace en la técnica, medicina, los artificios, ciencia y también de la religión para que la ética entregue las herramientas. También es una relación interdisciplinaria, tendiente a dar solución a los conflictos (cualquier tipo de amenaza a la vida y a la naturaleza). Tiene que ver con las relaciones del hombre consigo mismo y su relación con la naturaleza”.

[6] Diccionario de Filosofía. Prólogo quinta edición. Ferrater Mora José. Bryn Mawr College, Pennsylvania, 1964.